lunes, 10 de marzo de 2014

Reflexión sobre la práctica de la escuela "Nuestra Señora de Gracia" (Raquel)

Tedesco se refiere a “La Sociedad del Conocimiento” como “Nuevo Capitalismo”, el cual está basado en la centralización del conocimiento y la información. Esta supuesta centralización iba a permitir generalizar el acceso y la producción del conocimiento a toda la sociedad, por lo que viviríamos en una sociedad más democrática, más equitativa, con más acceso al conocimiento. Sin embargo, este “Nuevo Capitalismo” en realidad genera mayor injusticia e inequidad que el capitalismo tradicional, ya  que la riqueza se concentra sólo en determinados sitios y han aparecido nuevas formas de exclusión, de marginación (hay regiones del planeta que quedan fuera del circuito de la producción y el consumo). La desigualdad se ha hecho fuerte. 

Debido a todo esto, en la última década está surgiendo una corriente ético- política que defiende la necesidad de construir una sociedad más justa, cuyo centro y condición necesaria es la educación.

La educación tiene como fin generar adhesión a la justicia, formar a las personas para que aprendan a vivir juntas y construir una sociedad más solidaria, donde todos estemos incluidos. Su máximo fin es el de construir una sociedad que esté basada en una solidaridad reflexiva, consciente: nosotros decidimos ser solidarios porque queremos serlo, incluimos al excluido porque queremos hacerlo. Y esta justicia, este aprender a convivir en sociedad, a ser solidarios, se puede enseñar en la escuela.

Pero cuando Tedesco habla de escuela no se refiere a la escuela tradicional, sino a la nueva escuela. Esta nueva escuela, diferente a la tradicional, permite que no nos anclemos en una cultura determinada, que no nos anclemos en un determinado contexto cultural, ya que en sus aulas convive una gran diversidad de alumnos, de etnias y culturas distintas. Y este aspecto contracultural de la escuela favorece el sentido de la justicia.
Hoy en día las anclas no nos sirven, tenemos que movernos, navegar permanentemente. Pero para navegar, para surcar los mares actuales y del futuro libremente, necesitamos brújulas. Y es la escuela la que dota a los alumnos y a las alumnas de la brújula que les dirige hacia el norte, hacia esos valores de convivencia, de respeto, de solidaridad reflexiva.

Y en el colegio público “Nuestra Señora de Gracia” de Málaga, llevan implantando desde hace varios años un proyecto educativo basado en todos estos conceptos y fines que plantea Tedesco. Este proyecto lo que pretende es conseguir acabar con la desigualdad y resolver los conflictos en un ambiente de respeto, convivencia e integración. Los maestros y las maestras pretenden formar a sus estudiantes para que logren vivir y alcanzar una sociedad más justa, en la cual las personas disfruten de la igualdad de oportunidades.

Como bien señalan sus docentes, con la escuela crecemos, nos hacemos personas, descubrimos todo el universo que nos rodea, aprendemos a relacionarnos y a vivir en sociedad. Por eso piensan que es fundamental que las prácticas educativas y las propuestas pedagógicas se basen en la solidaridad y el respeto, porque es en la escuela donde estamos formando a los ciudadanos del mañana, y si queremos conseguir una sociedad solidaria y justa, debemos enseñar dichos valores. 

Su proyecto educativo es un claro ejemplo de innovación pedagógica y de compensación de desigualdades. En vez de construir paredes y tabiques los tiran, los destruyen, rompen barreras. Hacen que los diferentes cursos interactúen entre ellos y se mezclen, que los niños y niñas de sexto apadrinen a los de primero a través de una actividad de lectura de cuentos y libros, que en el aula convivan diferentes culturas y que no se excluya a ninguno de sus alumnos, que se promueva la conciencia ciudadana,  que participen las familias de los alumnos y alumnas, y que, sobre todo, tanto los estudiantes, sus padres y madres y los maestros se sientan partícipes de la educación y el aprendizaje y sientan que son los protagonistas, que vean que la educación es suya y no una exclusividad de los profesores.
Además, se basan en la verdadera justicia para trabajar. Defienden que la educación es igual para todos, pero atendiendo siempre a que todos somos distintos y nuestras necesidades son diferentes. Su currículum es algo más que enseñar matemáticas, lengua…es algo mucho más global, y también incluye esa actitud de escucha , de respeto, esa mirada al alumno y a la alumna desde lo que son.

En la escuela tradicional se instauraba la rutina y la certeza de que todo estaba bien hecho, pero esta nueva escuela defiende que para que la educación sea de calidad tiene que existir un gran espacio para la duda y el crecimiento personal, el crecimiento en grupo y la formación. No siempre hacemos las cosas bien, también fallamos, por lo que es conveniente evaluar lo que hacemos y aprender de nuestros errores.

Su trabajo nace de la continua reflexión y del debate. La gestión del colegio, según se recoge en el proyecto educativo es asamblearia, una asamblea gestiona la vida del centro. Reflexionan sobre lo que se está trabajando, sobre lo que se va a aprender  y valoran lo que se ha aprendido.

Además, saben que las voces de los niños y niñas son importantes, por eso utilizan las asambleas como una herramienta del aula. El hecho de darle voz a los niños ayuda a los profesores a resolver  conflictos, y sirve como método para que los alumnos vean que cuando ellos participan, dicen y opinan cosas su voz es escuchada y respetada. 

En definitiva, en esta escuela tienen muy claro que los alumnos serán los futuros ciudadanos del mundo, por ello luchan por conseguir formarles en una cultura de paz, de respeto, de colaboración y cooperación, de solidaridad. 

Como bien señalan:

"LA EDUCACIÓN ES UNA INVERSIÓN"

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